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martes, 31 de diciembre de 2013

¡Ciao, 2013!

El año se termina y no quiero dejar que pase sin compartir contigo unas palabras, unas “simples” reflexiones que se me han pasado por la cabeza y en las que he estado pensando últimamente. ¡Tranquilo, esto no va de aleccionar a nadie! A lo mejor a algunos os parezcan topicazos muy propios de las fechas, otros a lo mejor os sentís identificado o incluso a alguien le sirva de inspiración, quien sabe. Mi intención es compartir.

Simplemente desearos a cada uno de vosotros que seáis felices. ¡Vaya, se ha colado uno de los tópicos de fin de año! Lo sé. Pero os lo deseo de corazón. No la felicidad "tipo profident", sino esa felicidad en la que te sientes feliz, tranquilo, a gusto contigo mismo y con lo que te rodea. Di a los de tu alrededor cuanto los quieres. Intenta hacer cada día algo que te gusta, algo que disfrutas haciendo, y si no puede ser cada día, al menos cada semana, o ¿cada mes? E intenta también dedicar ese tiempo a tus seres queridos. ¡Sí! quita esa cara mustia de “¡ésta no sabe todo lo que tengo que hacer!”. Se lo muy ocupados que andamos todos, yo he sido “Miss Reina Ocupada” hasta hace no mucho, pero vamos, ¿un ratito para ti (no para tu trabajo, ni tu jefe, ni tu casa)? ¿y para sentarte y escuchar al que tienes al lado?  

A todos nos gusta escuchar frases como “Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace” (Jean Paul Sartre) o “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días” (Benjamin Franklin).... por lo menos a mi me encantan, pero ¡Ja! ¿Cuántos de nosotros practicamos realmente esas palabras? En cierto modo tienen algo molesto e inalcanzable. Algo que deseamos alcanzar, pero que no nos lo creemos del todo. O eso me lo parece a mi. Sé que es difícil y muchas veces utópico, pero, ¿por qué no lo intentamos? A lo mejor funciona.

"¿Por qué no me deseas salud, amor y la lotería del niño y te dejas de chorradas?" Claro que te los deseo, pero… ¿Te va a hacer eso feliz? y ¿qué pasa si no los tienes? ¿Vas a dejar de ser feliz –o intentar serlo- por ello? Lamentablemente no todo el mundo vive una vida holgada, con el amor de su vida y con una salud de hierro; cada día conocemos más y más casos de gente cercana enferma, pasando auténticas penurias, sola. Pero siempre hay una u otra forma de intentar ver un poco de luz, de apoyar y dejarse apoyar, de afrontar la realidad de una forma u otra. No soy quien para dar consejos baratos, paternalistas ni pretenciosos, pero sinceramente creo que la hay. Siempre hay una forma u otra de intentar ser feliz y “el kit de la cuestión” es que cada uno tenemos que descubrir cómo (¡anda, que lista!).

No sé si esto de verdad me llevará a algo, pero aquí te dejo una lista que he elaborado con las cosas que creo que a mí me pueden servir (y no es conocer a “alguien especial”, ir más al gym, comer más sano, blablablá). Algunas de ellas las practico desde hace ya un tiempo, otras recientemente y en otras muchas soy todavía un poco novata, así que tengo deberes. Y si no se cumplen este próximo año (que no lo van a hacer), para el siguiente, o el siguiente, hasta que ya no queden más. Las escribo porque a mi me ayudan, son para mi, pero si crees que a ti también te pueden ayudar, te dejo que me las copies encantada:
  • Reírme de las cosas que me hacen gracia, y llorar si tengo que llorar; decir lo que siento cuando lo sienta, sin reprimirme.
  •  Abrazar más, y cantar también fuera de la ducha.
  • Marcarme unos pasos cuando esté esperando al bus con los auriculares puestos y luego hablar con quien se siente a mi lado, seguro que tiene algo interesante que contarme.
  •  Enfadarme, pegar cuatro gritos e intentar olvidarme del asunto. Enfadarse es humano y necesario; perdonar y perdonarse, ¡uy, trabajo pendiente!
  • Llamar, mandar un mensajito o escribir una carta a un amigo/familiar en el que estoy pensando en el momento. Si lo dejo para después nunca ocurre.
  • “Analizarme” más a menudo, y con esto me refiero a ser más consciente de mis acciones. Ver en que fallo y en que hago bien, anotarlo, ser más consciente de ello e intentar arreglarlo o incentivarlo.
  • Darme más cuenta en que soy productiva y dedicarlo a los demás.
  • No dar nada por sentado. Preguntar. No quedarme con la duda. Aunque piensen que soy inculta o pesada.
  •  Escuchar más música, ver más películas y leer más libros. Incluso sobre géneros y temas que  a primera vista no me atraen.
  • Escribir más.
  • Dejarme recomendar, sin perder el espíritu crítico. Siempre se aprende mucho de los demás y de uno mismo.
  • Seguir viajando. Una de las mejores maneras que conozco para abrir la mente.
  • Preguntar a la gente sobre sus vidas, sus aficiones, sus familias. Salir de mi caparazón.
  • Gastar menos en cosas innecesarias e invertirlo en mejores causas y proyectos.
  • Actuar más y quejarme menos.
  • Dar al menos tres oportunidades a las personas antes de opinar sobre ellas. Todos tenemos un día malo; y dos; y tres.
La cuestión no es estar felices las 24 horas del día (¿quién quiere vivir en “yupilandia”? Se me ocurren algunos nombres, pero esa no es la cuestión). La realidad es que no siempre somos felices (y tampoco podríamos serlo), y mis problemas, ni los tuyos, se van a solucionar de la noche a la mañana por intentar cumplir el decálogo de una lista, pero si podemos internar conseguir algo parecido intentando ser auténticos y viviendo una vida plena y con intensidad, al menos tendremos la certeza de ello.  

Para terminar, unas pocas palabras más que me las digo a mi y a ti. Mira siempre hacia delante, porque siempre nos deparan cosas nuevas, y hacia los lados, para darnos cuenta de quienes están a nuestro lado. Y digo SIEMPRE, porque siempre hay algo por lo que dar gracias y sonreír. ¡Feliz Año Nuevo a todos!

PD: he sido bastante “light”; para algo más "cañerito", os dejo un artículo con el que estoy 100% de acuerdo (aunque sea más difícil -digo, molesto- de llevar a cabo): “MENSAJE DE NAVIDAD QUE A MUCHOS NO GUSTARÁ” de Xavier y Carme (en su blog “La Vuelta al Mundo”)

!Hasta pronto!
Un abrazo a todos.
Os ánimo a que escribáis.

To be continued...

Anahí


martes, 15 de octubre de 2013

Felicidades

El post de hoy no va especialmente dirigido a contaros como han sido estos últimos días (lo haré muy muy pronto, lo prometo) si no más bien a contaros brevemente como ha sido mi vida gracias a dos personas que hoy cumplen 25 años de matrimonio. Sí señores, hoy, 15 de octubre de 2013, hace nada más y nada menos que mis padres se dieron el sí quiero. 

Puede que esta entrada sea un tanto "ñoña" para muchos, lo siento si se da el caso, pero ¡ellos se lo merecen! y como se suele decir, uno nunca lamenta las palabras amables, sino las groseras o las nunca dichas. ¡Así que va por vosotros, Belén y Gontzal!

Sin entrar en muchos detalles, mis padres se casaron un 15 de octubre de 1988. Se dieron dos años y medio hasta que se lanzaron a una de las mayores (si no la mayor) aventuras de su vida. Hasta lo que puedo recordar han sido 25 años de todo; ha habido alegrías y penas, viajes increíbles, gritos por cuartos desordenados, música para despertarnos por las mañanas, ladridos de perro por las mañanas, domingos de sofá, betadine con besos de regalo, bañeras con mucha gente, viajes sorpresa, discusiones transcendentales, cotilleos, huevos fritos, chipirones y macarrones con bechamel, cinco personas en una cama de 1,20m, mensajes mañaneros en la pared de la cocina... Solo puedo dar las gracias por todo.

Ante todo, gracias Ama y Aita por darme la vida y por haberme dado hermanos, son el mejor regalo que me habéis podido dar.

Gracias por brindarnos tantas oportunidades, por querernos y aceptarnos tal y como somos, por no juzgarnos nunca. Gracias por animarnos siempre a mostrarnos como realmente somos, a ser auténticos, sin pensar en el qué dirán los demás. Gracias por empujarnos a saltar, a vivir nuevas aventuras y salir del nido, aunque a veces os duela en el alma. 

Gracias por contarme mil y una vez cómo os conocisteis, añadiendo siempre algún detalle nuevo, y respondiendo siempre con una sonrisa a la curiosidad insaciable de una niña preguntona. 


Gracias por demostrarme que el amor no es siempre como el que se muestra justo antes del cartel de "the end" de las comedias románticas; que la película sigue y hay más detrás de todo eso; que el amor cambia, evoluciona, que se transforma. Gracias por seguir dándoos un sí quiero cada día, un "sí" con más "peros" que hace 25 años, pero también con más experiencia, más conocimiento el uno del otro, con más recuerdos a la espalda.

Gracias por haber formado una familia en la que nunca ha faltado de nada y siempre ha sobrado un poquito de todo, bien sea un plato de comida o un trozo de cama que ofrecer al que llega inesperadamente, o un rato que dedicar a los demás. Gracias por enseñarnos que la vida merece la pena ser vivida, y vivida no solo para uno, si no también para los demás.  

No hace falta que lo diga, ¡pero lo digo, qué leches!, aunque suene cursi; porque nunca está de más decir lo que uno piensa y siente, ¡OS QUIERO y os echo de menos! 

¡A por otros 25 y más!

¡Hasta pronto!
To be continued...